Volver

Es viernes, empezó septiembre, mes dieciochero, favorito, primaveral, summer is coming y la huea.

La gente anda más amorosa, se nota el aumento de vitamina D y hablando con el público, la soltebriedad se vive intensa.

Sí, intensa.

Soltebriedad por doquier, felicidad, libertad, pero parece que de la boca para afuera.

¿Por qué?

Volver a las pistas está peludo, y está peludo porque el “conociendo – tranquilo”, tipo Tinder, Grinder, Happn – Scruff funciona con un check list enorme y el «tranquilo sin presiones» se va a la mierda.

Qué huea.

Dónde viví, qué haci, cuánto medí, cuánto pesai, cuál es tu rol, qué comes, qué tomai, ¿Fumai Marihuana? ¿Pucho? ¿Sali a fiestas? ¿Haci deportes? ¿Teni oblicuos? ¿Qué música escuchai?

Fotos de Gym por todos lados.

«No si ando tranqui», pero la primera predisposición es: si me lo puedo agarrar, tirar, huevear. Que está perfecto.

Es válido, todos queremos agarrar, pero hueón se quieren casar, vender organos o quíhuea.

Si uno manda fotos tienen que ser sin filtro, ojalá en color y por favor, con una cámara sobre los veinte megapixeles pa cachar el grano culiao que teni en la esquina de la frente ahí asomao.

Dónde quedó el conversar, conocer, tomarse algo tranqui.

Está peludo y no solo para la homosexualidad, he hablado con gente heterosexual y todos sienten igual: estamos en la sociedad de lo desechable.

Hay que volver a lidiar antes de una cita con la postura, la voz y la composición, porque parece que aquí todos somos dioses, dioses imponentes, todopoderosos y peor: supra desechables.

Hueón, he tenido muy poquitas citas y conchasumadre, las relajadas son casi nulas.

Dos excepciones donde sin agarre se forjó una buena onda temporal, conversaciones sin prejuicios y un pito lleno de amistad.

Imagínense, soy pobre, estudiante de veintiocho, no vivo solo y ando siempre lleno de pelos de pug. Me fui a la mierda, la gente quiere el éxito inmediato y no paso casi ni un checklist.

Deplorable.

El otro día hablando con una amiga comentando el por qué de las cosas, me contó que había un hueón que la hinchó por meses, onda meses para salir con ella. El hueón lo logra, salen dos veces, a la segunda le trata de dar el beso más torpe del mundo y a la mañana siguiente después de su mega insistencia desaparece. Qué huea pasó. No lo sabemos, pero llegamos a la conclusión de que la inmediatez puede ser la culpable, el poder desechar porque las posibilidades son infinitas, el tener una sola posibilidad en la cabeza, una sola meta, nos lápida.

Es una mierda, porque incluso antes de una cita, más hoy, hay que pensar en el después: le mando un guasap o no. Si le hablo, tengo que ser piola para que no piense que quedé baboso, si le doy mucho like se va a pasar rollos. ¿por qué no agarramos? No le gusté, obvio no le gusté.

Hueón qué mierda pasa si no le gustaste, qué mierda si querí hablarle, por qué siempre tiene que ser uno el que habla. Ahora falta sí, que el hueón sea claro porque uno también tiene necesidades y un cariñito no le viene mal a nadie y matar esa posibilidad de una, siendo sincero, tampoco es la onda.

Todo es muy complejo a veces. Lo complejizamos ene.

En una de mis pocas citas, me sentí supra cómodo aun estando volado porque de verdad, siento que hoy, esta vez sí, ando relajado. Obvio, uno se pasa rollos y si el hueón es rico igual como que uno se pone seductor a ver si sale algo, total qué le hace el agua al pez, pero volver a tener tinderazos es toda una experiencia  llena de previas y post qué no sé cómo leer.

No les voy a mentir, pero se nota que he perdido el training, y peor aún, me siguen discriminando por «ser demasiado resuelto”. Más ahora tengo que andar con las uñas cortas, el pelo bien oloroso, porque no tengo un pololo que le de lo mismo. Es intenso, pero entretenido, la seducción, el paqueo implícito, pero la predisposición que se muera.

Salir de nuevo y la huea, a pesar de todo lo anterior, es choro. Asumo que me volvió la vergüenza y el nervio primaveral, pero me encantaría que todos disfrutaran más la cuestión.

Salgan, feliz viernes, feliz septiembre, que tengan buenos tinderazos y no se predispongan tanto, que las noches de fin de semana pueden ser pulentas siempre y cuando, usted quiera simplemente pasar un buen rato.

Oye gracias a “Hector” que me ayudó con la profundidad del collage. No aprendí ni una hueva, porque obvio yo estaba curado y él más preocupado de congeniar con mi amigo.

Los quiero, he vuelto, con resoluciones y con más historias que contar.

No se me pierdan.

Todosomosdivas.

#Chao

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